Ahora todo es inútil. El pasado, el presente y el futuro. Al menos en el caso que nos concierne a los dos. En teoría, todos deberíamos tener algo o alguien que nos guiara por el camino que es debido, vetándonos aquellos otros que llevan a finales más oscuros que los que habría en el caso de haber cogido el "buen" camino. Esa vocecita dentro de nosotros que nos debería decir qué está bien y qué está mal, creo, que en nuestro caso, está apagada o fuera de cobertura. Eso, o ha dejado el caso por perdido. En cualquiera de los casos, nuestro pepito grillo ha decidido abandonarnos. Es una bonita manera de definir lo nuestro, ya que no encuentro alguna otra palabreja que exprese mi mundo ahora mismo. Caminar solos es lo que toca. Nuestra forma de vida, sin ninguna vocecita interna que vaya a aconsejarnos. Y ahora, ¿qué? no sé qué hacer... estoy perdida por mucho que me haga la dura y no quiera reconocerlo.
Todo me recuerda al final de un cuento de hadas , en el que, para no variar, nada acaba bien. Siempre fui una persona desastrosa, perezosa, solitaria y... muy observadora. Me fijaba siempre en los detalles más absoletos en los que los niños no solían fijarse. Y no es que sólo me fijara, sino que algunos de esos meticulosos detalles se quedaban archivados en mi cabeza. Pensé en aquellos cuentos que tenía de pequeña en los que había inmensos castillos de princesas y príncipes encantadores que eran la mayoría. Normalmente, en casi cualquier cuento, siempre aparece un castillo. Un castillo amurallado. Fuerte y resistente. Paredes de ladrillo que parecen rascacielos imposibles de escalar, murallas puntiagudas bordeando el total del perímetro del castillo, guardias en cada puerta y en cada sitio de fácil entrada, cámaras de seguridad... ¿Qué más se puede pedir para proteger y asegurar un castillo y todo lo que hay dentro? Con estos obstáculos albergando día y noche, es imposible la invasión de cualquier extraño. Imposible, o casi imposible. No me pareció mala idea sustituir un pepito grillo que nunca tuve por una fortaleza impermeable.
Una lucecita se encendió en el núcleo sesudo de mi enorme cabeza. Si los castillos son invencibles al ser impenetrables, ¿ podría yo también ser inmune con una barrera impermeable, que dejara entrar solamente lo que yo deseara? Así fue cómo formé mi hipótesis central y, de alguna manera, estaba dispuesta a corroborarla costara lo que costara. No sé qué de malo podía tener una cosa que me protegiera de lo demás, de todo aquello que puede hacer daño. Al fin y al cabo, las personas más vulnerables necesitan una pared que les separe del resto. No encontraba inconvenientes acerca del muro, por lo que decidí construírla y ponerla a prueba. En primer lugar, la arquitectura de la misma fue algo relativamente fácil pues sólo me hicieron falta un par de pilares, que correspondían a ciertas ideas convincentes que abordaban la causa o finalidad de esa pared; y algo de tiempo, el justo y necesario para procesar dichas ideas, o lo que es lo mismo, tenía que masticarlas, digerirlas y posicionarlas.
En principio, todo fue bien. O eso quiero creer. Me hice más fuerte, segura, resistente... era lo que siempre había deseado. Pero no sé, había algo que no me dejaba gozar plenamente de ser así. Algo fallaba. No sabía que era. Una cuestión sin respuesta invadía de nuevo mi sesera. No paraba de preguntar sobre si cuando llegara alguien que podría no ser dañino y sí importante sabría reconocerlo y dejarlo entrar a mi castillo. Aún no lo tengo del todo claro. Es lo que pasa cuando construyes un muro alrededor de tu corazón, que te cierras tanto que luego cuando quieres abrirlo, no puedes. Sigues protegiéndote a pesar de que ese alguien puede ser quien te rescate del último piso, de la cima que está sobre la cima más alta del castillo. Tú no sabes salir, o mejor dicho, no quieres... ¿ y qué? Puede que si lo hicieras, el precio a pagar fuera el sufrimiento. Es posible que lo hiciera, la vida sin riesgos no es vida. Siempre hay que arriesgarse pero sabiendo bien lo que te interesa y por lo que vale la pena arriesgar.
...Cuidado con el tamaño y grosor del muro que sembréis, así como de su textura y esencia. Todo, caracterizará lo que es y dejará entrar específicamente lo que con otra configuración de alambrado distinto, no dejaría.
martes, 13 de noviembre de 2012
sábado, 10 de noviembre de 2012
En un mar de Posidonias
Con su delicadeza y suavidad, los sueños más imposibles quedan para aquellas personas que no ven que lo imposible es aquello que, tan sólo, requiere un poco más de esfuerzo. El destello del sol sobre las finas olas espumosas, el olor especial de la brisa marina que acaricia y rodea mi cara, agarrándola y aferrándose a ella como si de una cría que aún mama se tratara. Mis pies que, sin querer, acarician la suave arena mientras sienten cómo la tranquilizante y juguetona arena no quiere despegarse y, por unos segundos, forma parte de ellos. Sin darme cuenta, no sólo mis pies y la tierra son uno, sino que todo, en conjunto, lo es. La arena, el mar y el viento que transporta su esencia son partes indisociables de mí.
No me cabe duda que lo mejor está por llegar, por ver, por creer y por sentir. Abrir los ojos, mirar y ver que estás rodeado de todo cuanto querías. Fuera de él era un mundo de por sí, pero dentro, dentro del mar... era un mundo diferente, mi mundo. Así es cómo estos sueños pasan a formar parte de una nueva realidad. Una manera de diferente de ver el mundo... y de vivirlo. Aquello que amamos y dejamos de amar. Aquello que odiamos y dejamos de odiar. Eso otro que nos causa indiferencia o lo de más allá, que, sin más, no se nos ha ocurrido cuestionarnos en la vida. A la izquierda, interrogantes que no significan nada y en su mano derecha, colgando de cada dedo, enigmas deshilachados perdidos por cualquier parte y dispuestos a ser moldeados y configurar lo que está por llegar. Me refiero a aquellos que más anhelamos, sentimos, amamos, deseamos con tanta fuerza que nos ciega la mente, muchos de ellos los quisimos por los siempre de los jamases.
Notar y sentir cada porción de su sutil consistencia rozando tu vientre, como si de caricias se tratara. Girar la vista hacia un lado y ver que tú también puedes tocar, que están ahí... esperando a que les digas algo, o al menos darles un gesto de cariño, un mínimo roze. Ya lo has logrado. Están alboroteando en tu mano y sientes como un pececito diminuto y pequeño puede hacerte alcanzar el cielo, y mira que los peces están en el mar. Así que es difícil. Pero es tal cual lo pongo aquí. Quizá no. Seguro que no. Es imposible describir algo así y menos yo, cateta y número uno en la clase de "quién se expresa peor". El caso, que me voy. Es alucinante. Dejarte llevar por la corriente azul, ver todo lo que el mar alberga y sentirte bien, muy bien, muchísimo mejor que si estuvieras fuera, arriba, con todos los demás... En el mismo mundo del resto de gente.
Verlo todo, con tus propios ojos sin que nadie te diga lo que ves. Estar libre, tú sola, rodeada de toda clase de peces, esponjas, algas, estrellas, erizos, pulpos, morenas y más formas de vida, que ojalá hubiera podido ver , y que más ojalá aún, estén por ver algún día y volver a ver todas aquellas que ya vi. Esa sensación de libertad, de despojo de cualquier problema, remordimiento, de no querer que acabe nunca. Todo es tan afable que lo que menos deseas es que termine. Te olvidas de todo, tanto bueno como malo. El tiempo vuela, para no variar. Siempre que algo nos causa alivio o placer colosal ahí estará el tiempo para indicarnos que todo llega a su fin. Por bueno que sea.
No me cabe duda que lo mejor está por llegar, por ver, por creer y por sentir. Abrir los ojos, mirar y ver que estás rodeado de todo cuanto querías. Fuera de él era un mundo de por sí, pero dentro, dentro del mar... era un mundo diferente, mi mundo. Así es cómo estos sueños pasan a formar parte de una nueva realidad. Una manera de diferente de ver el mundo... y de vivirlo. Aquello que amamos y dejamos de amar. Aquello que odiamos y dejamos de odiar. Eso otro que nos causa indiferencia o lo de más allá, que, sin más, no se nos ha ocurrido cuestionarnos en la vida. A la izquierda, interrogantes que no significan nada y en su mano derecha, colgando de cada dedo, enigmas deshilachados perdidos por cualquier parte y dispuestos a ser moldeados y configurar lo que está por llegar. Me refiero a aquellos que más anhelamos, sentimos, amamos, deseamos con tanta fuerza que nos ciega la mente, muchos de ellos los quisimos por los siempre de los jamases.
Notar y sentir cada porción de su sutil consistencia rozando tu vientre, como si de caricias se tratara. Girar la vista hacia un lado y ver que tú también puedes tocar, que están ahí... esperando a que les digas algo, o al menos darles un gesto de cariño, un mínimo roze. Ya lo has logrado. Están alboroteando en tu mano y sientes como un pececito diminuto y pequeño puede hacerte alcanzar el cielo, y mira que los peces están en el mar. Así que es difícil. Pero es tal cual lo pongo aquí. Quizá no. Seguro que no. Es imposible describir algo así y menos yo, cateta y número uno en la clase de "quién se expresa peor". El caso, que me voy. Es alucinante. Dejarte llevar por la corriente azul, ver todo lo que el mar alberga y sentirte bien, muy bien, muchísimo mejor que si estuvieras fuera, arriba, con todos los demás... En el mismo mundo del resto de gente.
Verlo todo, con tus propios ojos sin que nadie te diga lo que ves. Estar libre, tú sola, rodeada de toda clase de peces, esponjas, algas, estrellas, erizos, pulpos, morenas y más formas de vida, que ojalá hubiera podido ver , y que más ojalá aún, estén por ver algún día y volver a ver todas aquellas que ya vi. Esa sensación de libertad, de despojo de cualquier problema, remordimiento, de no querer que acabe nunca. Todo es tan afable que lo que menos deseas es que termine. Te olvidas de todo, tanto bueno como malo. El tiempo vuela, para no variar. Siempre que algo nos causa alivio o placer colosal ahí estará el tiempo para indicarnos que todo llega a su fin. Por bueno que sea.
viernes, 26 de octubre de 2012
Y por una vez...
Es increíble con la facilidad con la que se va todo a la mierda. Realmente, es asombroso, pero gran parte de las veces, no se puede optar por otra solución más factible. Mandarlo todo a tomar por saco, quitarte un peso de encima, deshacerte de quebraderos de cabeza muchas veces con el mínimo sentido posible, ser libre... También es maravillosa la sensación que se te queda en el cuerpo después de hacerlo. No es de personas malas, tampoco de gente fría o pasota. Quizá todo el mundo tenga un intervalo de confianza, y, sobrepasado éste, llegar a tocar unos límites que pueden acarrear consecuencias un tanto desastrosas como puede ser mandar al mundo a la mierda. Parcial o totalmente, eso depende del grado de manipulación de narices que se haya llevado a cabo.
Todas las personas tienen ese límite, unas antes y otras después, como es obvio; pero tarde o temprano todos llegamos. Y de una manera u otra, seguido de una serie de consecuencias que, en mayor o menor medida, afectan al resto.
Muchas veces, nos arrepentimos después de que se produzca esta liberación de odio hacia el mundo, que en cierta parte, se lo merece. En cualquier caso, siempre se puede retroceder, o al menos, intentarlo. Que nos dejen o no ya no es sólo cosa nuestra. Si no te dejan, pues bueno, para la siguiente ya has aprendido una cosa más y deberás mirar con más ojo. Aunque pensándolo bien, siempre se debe mirar con detalle a qué personas sí y a cuáles no exponerlas a los efectos y de qué manera. No todo el mundo se merece tu ira, amargura y malas caras porque a ti te vaya mal. NO. No se puede actuar por actuar y sin pensar... para algo digo yo que tendremos la cabeza además de para ponernos flores estúpidas en el pelo. Siempre reaccionar con quien procede, no vayamos a meter la pata.
A unas malas, cuando en ningún caso puedes mandarlo todo a tomar por culo por dependecia, conciencia o etc etc, vienen muy bien los sacos de boxeo. En el caso de padecer su ausencia, puedes tirarte de los pelos o darte cabezazos contra la pared. Ambas suelen ser muy efectivas.
Todas las personas tienen ese límite, unas antes y otras después, como es obvio; pero tarde o temprano todos llegamos. Y de una manera u otra, seguido de una serie de consecuencias que, en mayor o menor medida, afectan al resto.
Muchas veces, nos arrepentimos después de que se produzca esta liberación de odio hacia el mundo, que en cierta parte, se lo merece. En cualquier caso, siempre se puede retroceder, o al menos, intentarlo. Que nos dejen o no ya no es sólo cosa nuestra. Si no te dejan, pues bueno, para la siguiente ya has aprendido una cosa más y deberás mirar con más ojo. Aunque pensándolo bien, siempre se debe mirar con detalle a qué personas sí y a cuáles no exponerlas a los efectos y de qué manera. No todo el mundo se merece tu ira, amargura y malas caras porque a ti te vaya mal. NO. No se puede actuar por actuar y sin pensar... para algo digo yo que tendremos la cabeza además de para ponernos flores estúpidas en el pelo. Siempre reaccionar con quien procede, no vayamos a meter la pata.
A unas malas, cuando en ningún caso puedes mandarlo todo a tomar por culo por dependecia, conciencia o etc etc, vienen muy bien los sacos de boxeo. En el caso de padecer su ausencia, puedes tirarte de los pelos o darte cabezazos contra la pared. Ambas suelen ser muy efectivas.
lunes, 22 de octubre de 2012
Mi último recuerdo
Tengo guardados en un tarrito apartado, los momentos que jamas vivimos. Las caricias y besos que, sin quererlo, iban y venían en silencio y al parecer, mucho hablar, pero poco demostraste querer. Aquellos instantes que quise que fueran de los dos y, que, siempre eran lo que nos separaba. La línea invisible y tensa por la que caminábamos de la mano, cayéndonos a cada instante. Todo era igual excepto la fuerza con la que aprendíamos a levantarnos. Cada vez que tropezábamos, vacilábamos o , simplemente, jugábamos, caíamos y nos hacíamos daño. El daño era más a medida que mi calendario se quedaba sin hojas. Entonces, un día decidimos fijarnos bien en los detalles. Asimilar por qué lo hacíamos mal... porque siempre resbalaba uno e íbamos los dos de cabeza al suelo. Conseguimos no caernos al suelo y si caía uno, que, al menos, no fuésemos los dos. Si podía salvarse uno, bien salvado está. No hay necesidad de que se mueran dos personas si puede evitarse. Decidimos soltarnos la mano, así pues, cuando a él le apetecía correr imprudentemente y caía, ya no lo hacía yo; y cuando a mí me daba por bailar sobre un pie, él no tenía por qué seguir mi ritmo. Por último y no menos importante, tiene cosidos algunos adornos. Tal vez, algún que otro bostezo que escapaba de mi boca cada noche eterna en la que lo único que buscaba era saber de ti. Los silencios que has creado y mantenido con la enorme sorpresa de un adiós son el reborde del cierre.
Mientras me pierdo entre las sábanas y la oscura noche, en el limbo entre la pena y la soberbia, recuerdo con sutileza lo que nunca llegué a decir, lo que siempre quise contar y lo que solía soñar mientras te imaginaba. Aquellas palabras que no quisieron volar, sin saber bien el porqué. Dejamos todo un mundo a mitad de camino. Un mundo que jamás volverá y que terminará donde acaba todo, en ninguna parte. Pero se va, como todo. No pretendo que espere nada por mí, pero no estaría de más que el tiempo tuviera una serie de pestañitas que indicaran por dónde va nuestro tiempo. Todo ello empapado con algunas gotas de cariño, ternura o incluso amor.
Acompañando al tarrito, en alguna nota inocente y descuidada, se pueden ver contados uno por uno todos los días que el tiempo no me dejó estar junto a ti; y además, en cada día preciso está remarcado el acontecimiento que quisimos vivir en cualquier lugar.
Noche tras noche, le regalo algún que otro beso más al tarrito y mi último pensamiento antes de dormir.
Mientras me pierdo entre las sábanas y la oscura noche, en el limbo entre la pena y la soberbia, recuerdo con sutileza lo que nunca llegué a decir, lo que siempre quise contar y lo que solía soñar mientras te imaginaba. Aquellas palabras que no quisieron volar, sin saber bien el porqué. Dejamos todo un mundo a mitad de camino. Un mundo que jamás volverá y que terminará donde acaba todo, en ninguna parte. Pero se va, como todo. No pretendo que espere nada por mí, pero no estaría de más que el tiempo tuviera una serie de pestañitas que indicaran por dónde va nuestro tiempo. Todo ello empapado con algunas gotas de cariño, ternura o incluso amor.
Acompañando al tarrito, en alguna nota inocente y descuidada, se pueden ver contados uno por uno todos los días que el tiempo no me dejó estar junto a ti; y además, en cada día preciso está remarcado el acontecimiento que quisimos vivir en cualquier lugar.
Noche tras noche, le regalo algún que otro beso más al tarrito y mi último pensamiento antes de dormir.
domingo, 21 de octubre de 2012
Colgando de nubes
Con ganas prácticamente de colgarme por los pies de la ventana y sentir el suave viento acariciando mi cara, arrancando sigilosamente alguna lágrima. Estar donde nadie ha estado jamás. Por una parte ver las dulces nubecitas mecerse sobre mi cabeza, atrapando pensamientos, muchos de los cuales sin sentido, y que caminan por la enorme vagancia de mi mente en tiempos revueltos. Y bajar la mirada y encontrarme con nueve pisos por debajo de mí. Así que más valdría que no me fallaran las piernas, al menos, no esta vez. Si no viviera tan arriba, seguro que no quedaba con ganas de hacerlo. Sería maravilloso despojarte de cualquier tipo de responsabilidad, idea, culpabilidad, sentimiento, arrepentimiento; tener alas para poder surcar los cielos, los siete mares y si se tercia también, el universo entero, recorriendo estrella tras estrella y galaxia tras galaxia. A día de hoy, vivimos en un mundo en el que no podemos permitirnos nuestros sueños, nuestro ideales, sacarlos a pasear a la mínima de cambio o al menos, no deberíamos. Por eso mismo, mi consejo es que echéis a volar siempre que queráis y que el mundo no os diga jamás lo contrario. Y si os para los pies, no os preocupéis, os saldrán alas para volar...
Es fantástico notar cómo se desvanecen aquellos problemas tan negros y que tan poco te dejaban dormir. Ahora eso ya da igual, de hecho, si te paras a pensarlo te darás cuenta de que es lo que menos importa. Sabio quien dijo alguna vez que a los grandes problemas, grandes soluciones. Hoja por hoja y paso a paso, olvidas quién , cómo, cuándo, dónde fue la última vez que alguien te hizo daño, que alguien quiso hacerlo, de las anteriores veces que lo hicieron, o de las que lo intentaron hacerlo. El tiempo pasa y sabes que lo que realmente merece la pena, son aquellas cosas a las que menos damos importancia muchas veces.
Es fantástico notar cómo se desvanecen aquellos problemas tan negros y que tan poco te dejaban dormir. Ahora eso ya da igual, de hecho, si te paras a pensarlo te darás cuenta de que es lo que menos importa. Sabio quien dijo alguna vez que a los grandes problemas, grandes soluciones. Hoja por hoja y paso a paso, olvidas quién , cómo, cuándo, dónde fue la última vez que alguien te hizo daño, que alguien quiso hacerlo, de las anteriores veces que lo hicieron, o de las que lo intentaron hacerlo. El tiempo pasa y sabes que lo que realmente merece la pena, son aquellas cosas a las que menos damos importancia muchas veces.
martes, 16 de octubre de 2012
Llamando a la Tierra
¿Por qué ya no aparece gente que llame la atención? Al menos, no la mía. En ningún lado, sea el que sea, de los miles de millones que hay... es muy triste mi vida. Ya no soy capaz de hablar con nadie y que él mismo sea capaz de coordinar su cerebro a la vez que lo asocia con sus dedos para escribir algo coherente, inteligente y por tanto, interesante. Todo esto mezclado con un lenguaje medianamente correcto, sería lo ideal. ¿Queda alguien en la Tierra que reúna, al menos, estás dos cualidades? ¿Tanto pedir es? Parece ser que sí. Ni se te ocurra decirles que "camión" lleva tilde en la "o" si no quieres que te tachen de "friki". Por no ser como ellos, o más simplemente, por no pensar como ellos ya es razón sufiente para sentirte rara.
Sería mejor que me volviera como ellos. No habría problemas ni comeduras de cabeza en ningún sentido. No tendría mucho sentido mi forma de ser, sería tan sencilla y simple como la del resto. Despreocupada, poco observadora, pasota, nada de exigente... inútil y normal. No quiero. Ya no encuentro a nadie que sea capaz de llamar mi atención tan sólo un poquitín. ¿Qué ocurre? No les puedo echar la culpa a todos ellos. Sé que el problema está en mí, soy yo. No me conformo con nada. No quiero nada si no es lo que preciso. Y eso, no existe.
Entonces, ¿cuál será mi destino?
Terminaré por cambiarme de planeta, ya que cambiando de libro no consigo nada. Distinta esencia, pero en el fondo, todo es la misma basura.
Sería mejor que me volviera como ellos. No habría problemas ni comeduras de cabeza en ningún sentido. No tendría mucho sentido mi forma de ser, sería tan sencilla y simple como la del resto. Despreocupada, poco observadora, pasota, nada de exigente... inútil y normal. No quiero. Ya no encuentro a nadie que sea capaz de llamar mi atención tan sólo un poquitín. ¿Qué ocurre? No les puedo echar la culpa a todos ellos. Sé que el problema está en mí, soy yo. No me conformo con nada. No quiero nada si no es lo que preciso. Y eso, no existe.
Entonces, ¿cuál será mi destino?
Terminaré por cambiarme de planeta, ya que cambiando de libro no consigo nada. Distinta esencia, pero en el fondo, todo es la misma basura.
Aún no ha terminado
Llevo ya dos noches sin dormir. Llevo más de dos días sin salir. ¿Por qué no llamas? La vida es algo más que pelear. Así nunca se llega a un buen final.
Parece que ya todo terminó. Parece que sin más dijiste adiós. No entiendo nada. Si ayer nos volvía locos la pasión... Si ayer gozamos juntos el amor.
"Y es que yo empiezo a estar harto de continuar, de ver cómo esas historias te hacen dudar".
No dudes más. Que estando juntos, la vida un sueño será. Haremos cosas prohibidas que a gloria sabrán. Y entenderás, que ahora tú y yo... volvemos al amor.
...Y es que yo a ti no te pierdo sin razón...
Deseo que regreses para hablar. Deseo que volvamos a empezar. No te das cuenta que te lo estoy pidiendo por favor. No tengo yo la culpa de un error.
Parece que ya todo terminó. Parece que sin más dijiste adiós. No entiendo nada. Si ayer nos volvía locos la pasión... Si ayer gozamos juntos el amor.
"Y es que yo empiezo a estar harto de continuar, de ver cómo esas historias te hacen dudar".
No dudes más. Que estando juntos, la vida un sueño será. Haremos cosas prohibidas que a gloria sabrán. Y entenderás, que ahora tú y yo... volvemos al amor.
...Y es que yo a ti no te pierdo sin razón...
Deseo que regreses para hablar. Deseo que volvamos a empezar. No te das cuenta que te lo estoy pidiendo por favor. No tengo yo la culpa de un error.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Mierda de gente
Cuando camino por la calle y doy largos paseos pienso en lo loca que me ve la gente. Ir de Legazpi a Ciudad Universitaria andando no es cosa de personas normales, dicen. Todavía no entiendo por qué. El porqué de acomodarse a una vida tan sosa en la que todo te lo dan y lo tienes masticado. Todo lo que no implique tecnología da pereza y es de otros tiempos. Habría que modernizarse. La gente ya no va al campo. Tampoco salen a contar el número de estrellas que aparecen sobre sus cabezas en una noche plateada. Y muchísimo menos preguntarles acerca de la Luna o cosas semejantes como por ejemplo ¿hoy qué luna hay? ¿Crees que lloverá? Es curioso que ni se les pasará por la mente mirar al cielo, por tanto, cabecearán un poco y dirán que no tienen ni pajolera idea. Y si la tienen es gracias a su móvil de ultimísima generación con robot alien incluído que hace hasta la cama. A la gente le gusta ese tipo de vida, en la que no se hace nada. Yo me considero una persona perezosa en todo el sentido de la palabra. Sin embargo soy incapaz de estar 26 horas pegada a un maldito móvil, un pesado ordenador o transportándome al chino a por pan en coche. Paso. Eso sí me da pereza. Pero ya no sé si el mundo está al revés o soy yo la que está cabeza abajo. Si es la última opción, me la repa la verdad. Las cosas como son. No cambiaría por nada del mundo los paseos de horas y horas que doy por el Manzanares o que atravieso de norte a sur y de este a oeste Madrid, ahí, diminuta y perdida entre el trasiego y los olores de los gente. A nadie se le ocurriría. Y yo siempre que tengo un huequito libre, aprovecho para perderme entre la enorme multitud madrileña, aprovechando siempre los pequeños oasis que todos saben y nadie conoce.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
La vida crece entre los matices
Lo has olvidado, la vida crece entre los matices. Se esconden siempre en lo que no dices para hacerse de rogar.
Algo tan subjetivo como puede ser una idea o un sentimiento que le dé tanto color al día a día. Es increíble. Unas veces pueden hacerte llorar, otras reír, otras llorar de la risa y otras reír por no llorar. Pero siempre siempre, y pese a que sean buenos o malos, es lo que hace ser a la vida tan especial y propia como es, personal e intrasferible de cada uno. Qué sería de la vida sin esos matices que la hacen tan peculiar. Todo está lleno de pequeños detallitos que hacen que cada día sea único y distinto a todos los demás. Un gesto amable o una caricia en la espalda pueden pasar desapercibidos para muchos.
Sin duda, yo no me quedaría con las ganas de dar las gracias...
Algo tan subjetivo como puede ser una idea o un sentimiento que le dé tanto color al día a día. Es increíble. Unas veces pueden hacerte llorar, otras reír, otras llorar de la risa y otras reír por no llorar. Pero siempre siempre, y pese a que sean buenos o malos, es lo que hace ser a la vida tan especial y propia como es, personal e intrasferible de cada uno. Qué sería de la vida sin esos matices que la hacen tan peculiar. Todo está lleno de pequeños detallitos que hacen que cada día sea único y distinto a todos los demás. Un gesto amable o una caricia en la espalda pueden pasar desapercibidos para muchos.
Sin duda, yo no me quedaría con las ganas de dar las gracias...
domingo, 9 de septiembre de 2012
El silencio es un buen amante para escuchar
Hoy me preguntaba por qué me gusta estar sola. Por qué disfruto tanto de los momentos en que voy sola, sin ningún tipo de compañía más. La gente me dice que soy un poco rara. Deben pensar que estoy loca, lo cual no me desagrada del todo. Me gusta mi forma de ser, mi manera de pensar y mi tremenda actitud. Mucho. Aunque algunas veces no encuentre demasiado sentido a lo que hago , digo , pienso o siento. Supongo que serán cosas de la edad.
Dicen que más vale sola que mal acompañada. Lo cierto es que en mi caso no lo hago por posibles malos acompañamientos sino más bien porque necesito momentos en los que estar conmigo misma. Contarme qué es lo que quiero. Más bien suelo tener que deducirlo porque no suelo tener ideas bien concretas y fácilmente distinguibles. Soy todo lo contrario, tengo bucles de retroalimentación en la cabeza y difícil es la vez que saco alguna conclusión decente de todo ello. Aún así, soy de las poquitas personas que dedican varias horas del día a descifrarme. A intentar encontrarme. A desenredarme. Lo necesito. Mi propia cabeza me lo exige.
Salgo a la calle, nada más me hace falta que mi música, unos cascos y unas cuantas calles que patear. No acabo cansada, sólo saciada de ese impulso que me lleva a querer conocerme cada día un poco más. No existen los relojes pues el tiempo que necesito y dedico no se puede cuantificar mediante aparatos manuales. Y no sólo es un día. Después de todo, la soledad no es una mala amiga y el silencio, no es tan mudo como dicen.
A veces no llego a desliar ni tan siquiera un hilito de esa maraña en la que están enredados mis pensamientos. Sin embargo tengo la coraza de que día tras día voy conociéndome tan sólo un poquitín más... y eso, me alegra.
Dicen que más vale sola que mal acompañada. Lo cierto es que en mi caso no lo hago por posibles malos acompañamientos sino más bien porque necesito momentos en los que estar conmigo misma. Contarme qué es lo que quiero. Más bien suelo tener que deducirlo porque no suelo tener ideas bien concretas y fácilmente distinguibles. Soy todo lo contrario, tengo bucles de retroalimentación en la cabeza y difícil es la vez que saco alguna conclusión decente de todo ello. Aún así, soy de las poquitas personas que dedican varias horas del día a descifrarme. A intentar encontrarme. A desenredarme. Lo necesito. Mi propia cabeza me lo exige.
Salgo a la calle, nada más me hace falta que mi música, unos cascos y unas cuantas calles que patear. No acabo cansada, sólo saciada de ese impulso que me lleva a querer conocerme cada día un poco más. No existen los relojes pues el tiempo que necesito y dedico no se puede cuantificar mediante aparatos manuales. Y no sólo es un día. Después de todo, la soledad no es una mala amiga y el silencio, no es tan mudo como dicen.
A veces no llego a desliar ni tan siquiera un hilito de esa maraña en la que están enredados mis pensamientos. Sin embargo tengo la coraza de que día tras día voy conociéndome tan sólo un poquitín más... y eso, me alegra.
jueves, 6 de septiembre de 2012
"No lo hagas"
Pena. Pena es lo que yo siento cuando veo el comportamiento tan extraño y egoísta que tienen algunas parejas. Por ejemplo, en mi clase hay una chica, muy mona ella, que en los eventos de quedadas sólo puede invitar a chicas. Su novio no la deja invitar a chicos. Está prohibido. No debe hacerlo a menos que no quiera que la tengan fina o incluso , llegar a dejarlo. Me parece, repito, un poco penoso la verdad. Esa relación tan excesivamente estrecha entre dos personas. Así no se puede. ¿Cuánto creéis que aguantaréis? ¿Un año más? ¿Dos? Eso como mucho. Vuestros celos y vuestras posesiones se comerán vuestra relación. Tenedlo claro.
Puedes ser celoso y obviamente querer que tu pareja sea sólo "tuya". Es comprensible. A fin de cuentas, a qué persona que quiere (importante) le gustaría compartir a su pareja con varias personas más. Supongo que a poquitos... Entendible totalmente. Pero de ahí, a cerrarte por banda y prohibirle cualquier flujo de entrada y salida de información hacia CUALQUIER chico del mundo, exceptuando hermano/primo/padre, me parece una sobrada. Ellos verán. Creo que lo mejor sería mirar los pros y los contras de ambas opciones en cada caso particular de relación.
Puedes ser celoso y obviamente querer que tu pareja sea sólo "tuya". Es comprensible. A fin de cuentas, a qué persona que quiere (importante) le gustaría compartir a su pareja con varias personas más. Supongo que a poquitos... Entendible totalmente. Pero de ahí, a cerrarte por banda y prohibirle cualquier flujo de entrada y salida de información hacia CUALQUIER chico del mundo, exceptuando hermano/primo/padre, me parece una sobrada. Ellos verán. Creo que lo mejor sería mirar los pros y los contras de ambas opciones en cada caso particular de relación.
¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
Quién iba a decir que todo se acabaría. Tarde o temprano todo llega a su fin. Los exámenes, la crisis, las películas, los crispis, incluso cualquier tipo de relación. Por muy duradera y muy de color de rosa que se vea en muchos momentos.
Era feliz. Más de lo que jamás puedas imaginar. Más de lo que nunca llegarás a pensar. Fueron tiempos mágicos, tiernos, encantadores, inolvidables. No me hacía falta nadie más. Nada más. Él era todo lo que necesitaba y quería. Vivía en mi pompa. En mi pompa...pero con él. Sé que él también era feliz. No me lo decía. Era mejor así, pues las palabras se las lleva el viento pero los hechos y los sentimientos ahí se quedan, bien delimitados y plasmados en una cara, en un gesto, en una mirada, en una sonrisa. Preferiblemente, antes de decir "te quiero" o cosas por el estilo, vale más dedicar tiempo. Tiempo de tu vida entregado a la otra persona. A acariciar y sentir cada centímetro de su piel. A fundirse como el hielo cuando los cuerpos se rozan. Únicamente tomarme encima y saber lo que yo sentía a través de un beso... tumbados encima de un columpio para niños de cinco años.
No había mentiras. Por aquellos entonces, eso no existía. Éramos jóvenes e inocentes. Quizá demasiado. Puede que quizá también empezáramos demasiado pronto el sueño que quisimos que nunca terminara... Creo que eso fue lo que se cargó el cuento. Aquel cuento maravilloso en el que yo era una princesa Disney y él , el príncipe perfecto.
Siempre he dicho que todo lo que tiene un principio va asociado a un final. Feliz o no. Eso es lo de menos puesto que cuando te das cuenta de todo lo que has perdido, de todo lo que han cambiado las cosas, el final es lo que menos te importa. No quise seguir fingiendo el papel de novia perfecta cuando en el fondo no podía fingir. Era mejor alejarnos. Puede que lo hiciéramos mal. La culpa fue mía, probablemente. También es posible, que el cuento que decidimos vivir fuera demasiado para niños de 15 y 16 años. Se juntaron el hambre y las ganas de comer. Nos consumimos, uno al otro y el otro al uno.
Pero, en verdad, son cosas que tienen que terminar. ¿Hay algo eterno en el mundo? ¿En la vida? ¿Sentimientos? ¿Opiniones? ¿Creencias? Yo pienso que no. Todo , en cierta manera, es voluble. Y no sólo depende de ti. De hecho, de ti es de quien menos depende. Depende, sobre todo, de muchos factores externos que lo condicionan. Demasiadas influencias a lo largo de la vida , en mi opinión. Piedras. Muchas de las cuales ponemos nosotros a drede en todo el medio para, de alguna manera, tropezar. Parece que es por joder. Y digo a drede porque la gran mayoría de las veces lo hacemos a posta, nos gusta jodernos a nosotros mismos, putearnos. O al menos, a mí me pasa.
Sin embargo, dicen que donde hubo fuego siempre quedarán cenizas. A día de hoy miro hacia atrás con cariño al recordarte. No hay rencor. No hay odio. No hay temor. No hay arrepentimientos. Tan sólo queda el recuerdo del cariño que una vez sentí. Al pasar por cada calle en la que dejamos marca, por cada parque, por cada casa, por cada cine, centro comercial, bar y burger, a veces recuerdo lo felices que éramos siendo , tan sólo, unos críos. De vez en cuando, no está mal acordarse del pasado. De algo que hace mucho tiempo fue tremendamente especial y que no volverá. No importa. No me arrepiento de nada. No tengo ningún tipo de remordimiento conmigo misma. Pero sí que tengo que agachar la cabeza para decirte que gracias a ti soy quien soy ahora mismo... conformaste mi pasado y ahora eres parte de mi presente.
Era feliz. Más de lo que jamás puedas imaginar. Más de lo que nunca llegarás a pensar. Fueron tiempos mágicos, tiernos, encantadores, inolvidables. No me hacía falta nadie más. Nada más. Él era todo lo que necesitaba y quería. Vivía en mi pompa. En mi pompa...pero con él. Sé que él también era feliz. No me lo decía. Era mejor así, pues las palabras se las lleva el viento pero los hechos y los sentimientos ahí se quedan, bien delimitados y plasmados en una cara, en un gesto, en una mirada, en una sonrisa. Preferiblemente, antes de decir "te quiero" o cosas por el estilo, vale más dedicar tiempo. Tiempo de tu vida entregado a la otra persona. A acariciar y sentir cada centímetro de su piel. A fundirse como el hielo cuando los cuerpos se rozan. Únicamente tomarme encima y saber lo que yo sentía a través de un beso... tumbados encima de un columpio para niños de cinco años.
No había mentiras. Por aquellos entonces, eso no existía. Éramos jóvenes e inocentes. Quizá demasiado. Puede que quizá también empezáramos demasiado pronto el sueño que quisimos que nunca terminara... Creo que eso fue lo que se cargó el cuento. Aquel cuento maravilloso en el que yo era una princesa Disney y él , el príncipe perfecto.
Siempre he dicho que todo lo que tiene un principio va asociado a un final. Feliz o no. Eso es lo de menos puesto que cuando te das cuenta de todo lo que has perdido, de todo lo que han cambiado las cosas, el final es lo que menos te importa. No quise seguir fingiendo el papel de novia perfecta cuando en el fondo no podía fingir. Era mejor alejarnos. Puede que lo hiciéramos mal. La culpa fue mía, probablemente. También es posible, que el cuento que decidimos vivir fuera demasiado para niños de 15 y 16 años. Se juntaron el hambre y las ganas de comer. Nos consumimos, uno al otro y el otro al uno.
Pero, en verdad, son cosas que tienen que terminar. ¿Hay algo eterno en el mundo? ¿En la vida? ¿Sentimientos? ¿Opiniones? ¿Creencias? Yo pienso que no. Todo , en cierta manera, es voluble. Y no sólo depende de ti. De hecho, de ti es de quien menos depende. Depende, sobre todo, de muchos factores externos que lo condicionan. Demasiadas influencias a lo largo de la vida , en mi opinión. Piedras. Muchas de las cuales ponemos nosotros a drede en todo el medio para, de alguna manera, tropezar. Parece que es por joder. Y digo a drede porque la gran mayoría de las veces lo hacemos a posta, nos gusta jodernos a nosotros mismos, putearnos. O al menos, a mí me pasa.
Sin embargo, dicen que donde hubo fuego siempre quedarán cenizas. A día de hoy miro hacia atrás con cariño al recordarte. No hay rencor. No hay odio. No hay temor. No hay arrepentimientos. Tan sólo queda el recuerdo del cariño que una vez sentí. Al pasar por cada calle en la que dejamos marca, por cada parque, por cada casa, por cada cine, centro comercial, bar y burger, a veces recuerdo lo felices que éramos siendo , tan sólo, unos críos. De vez en cuando, no está mal acordarse del pasado. De algo que hace mucho tiempo fue tremendamente especial y que no volverá. No importa. No me arrepiento de nada. No tengo ningún tipo de remordimiento conmigo misma. Pero sí que tengo que agachar la cabeza para decirte que gracias a ti soy quien soy ahora mismo... conformaste mi pasado y ahora eres parte de mi presente.
martes, 4 de septiembre de 2012
¿Sabes realmente quién eres?
Llevo algún tiempo pensando quién soy realmente o qué es lo que soy, en lo que me estoy convirtiendo. No lo sé. No consigo encontrar en mí la voz que me lo diga. Busco la forma de dar con ella, mas no hay manera. Ya no sé qué hacer para localizarme. Perdida en un laberinto donde no sé dónde está la salida, y lo que es peor , donde yo misma ni sé dónde estoy. Supongo que , puestos a perdernos en algún lugar del mundo sin salida o con salida poco visible, habrá que aprovechar y disfrutar. Habrá que conformarse con lo que uno sabe. Con lo que uno tiene. Con lo que uno vale. Conformarse con ser quien es y no exigir más de lo que puede dar. Aunque realmente no sepa lo que es, pero bueno. Sin embargo, aunque no debamos pedirles a los demás lo que nosotros mismos no tenemos, ¿exigirnos , gradualmente, a nosotros mismos estaría bien? ¿Ayudaría eso a convertirte en la persona que realmente quieres ser? ¿Acabarías siendo quien quieres verdaderamente ser? ¿O no sería más que un bucle sin final o un laberinto sin salida en el que jamás llegaríamos a conocernos, tan sólo, a nosotros mismos?
La gran mayoría de la gente piensa que se conoce a sí mismo a la perfección y por eso se lanza de cabeza a la piscina a la hora de atreverse a conocer a más gente. Da por supuesto cosas que cree sobre sí mismo. Luego, se descubre el pastel. La persona que creía conocerse mejor que los demás se da cuenta lo equivocado que estaba al pensar semejante estupidez. No se conoce lo más mínimo. Constantemente se sorprende de hechos propios que creía ajenos a él mismo. Puede que, incluso su alrededor, le conociera un poquito más. Desde entonces, esa persona comienza a pensar. Piensa más detenidamente y con cabeza de lo que es , de su camino y de cómo le gustaría que fuese su evolución. Es entonces cuando empieza a plantearse toda una serie de preguntas.
La gran mayoría de la gente piensa que se conoce a sí mismo a la perfección y por eso se lanza de cabeza a la piscina a la hora de atreverse a conocer a más gente. Da por supuesto cosas que cree sobre sí mismo. Luego, se descubre el pastel. La persona que creía conocerse mejor que los demás se da cuenta lo equivocado que estaba al pensar semejante estupidez. No se conoce lo más mínimo. Constantemente se sorprende de hechos propios que creía ajenos a él mismo. Puede que, incluso su alrededor, le conociera un poquito más. Desde entonces, esa persona comienza a pensar. Piensa más detenidamente y con cabeza de lo que es , de su camino y de cómo le gustaría que fuese su evolución. Es entonces cuando empieza a plantearse toda una serie de preguntas.
¿Qué es lo que quiero?
Lunes. Doce de la noche. Me apeteces en esta fresca noche de verano. No puede ser. Quizá mañana... o quizá no. Todo depende de ti. Todo depende de mí. Todo depende de nosotros y a la vez, no depende de nadie. Me da igual de quién dependa, la verdad. La cosa es que me apeteces y punto. Y yo me pregunto ¿en qué sentido me apeteces y para qué? Difícil, rebuscada y confusa es la respuesta. Tanto, que ni siquiera yo misma sé la respuesta. No importa. Es tarde. Mañana será otro día en el que puede, que incluso, ya no me apetezcas. Tú sabrás lo que has hecho. O quizá no lo sepas. Supongo que tampoco invadirá la duda tu diminuta cabeza de hombre.
A pesar de todo, tampoco vienen mal algunos arrumacos de vez en cuando...
A pesar de todo, tampoco vienen mal algunos arrumacos de vez en cuando...
lunes, 3 de septiembre de 2012
Nuestra sociedad
Tumbada en la cama. Esperando que el sueño sea quien decida a qué hora dormiré esta noche. Mientras tanto, pienso...
Definición de guarra, cerda , zorra o alguna de sus múltiples variantes: Mujer que disfruta con más de un hombre, juntos o separados y teniendo o no algo que tener. Eso es la definición más acertada entendida por la mayoría de la gente, llamémosle muchedumbre. Sin embargo, la definición de guarro , cerdo o zorro no está tan claro. De hecho, ¡esas palabras casi no se sienten! Bien, analicemos todo paso a paso. Una guarra es alguien despectivo a la que, mejor no tener cerca a menos que no necesites sexo. No son de fiar. No está bien ser una guarra. Todo el mundo te mira mal. No haces lo que la sociedad espera...sólo lo que tu cuerpo te pide. Te diviertes, ¿tan mal haces?
A cualquier persona que le preguntéis que qué piensa de un chico que "disfruta con más de una mujer, juntas o por separado" seguramente contestará: "Buah, vive la vida. Hace bien, mientras le dejen. Es un machote. Ojalá tuviera yo su suerte". NUNCA y repito,nunca diría que es un cerdo si es un hombre quien lo está diciendo. Todo lo contrario. Podéis comprobarlo cuando queráis. Las opiniones de las chicas en ese campo están más abiertas y son más diversas. De normal, supongo que pensarían que son unos cerdos porque una chica con las mismas cualidades lo es, entonces ¿por qué no ellos también? Por otro lado, en lugar de creer que todo el mundo somos unos cerdos puede que fuera más ingenioso pensar en que hay gente algo más liberal y gente algo más reservada. La verdad es que todos son puntos de vista. Percepción humana. Subjetividad y punto para diferentes ideas y creencias.
Ahora bien, ¿por qué ellos son unos campeones y nosotras, que hacemos lo mismo, unas guarras? Eso ya no es tan subjetivo cuando es lo que piensa la gran masa de gente. Bueno, supongo que será la gente que tiene poquita cabeza para pensar y se dedica a copiar y pegar en su cerebro las ideas de unos cuantos. En fin, nunca lo entenderé. Comportamiento machista. Actitud machista. Sociedad machista. Muy bonito todo.
"¡Qué coñazo!" y "Esto es la polla". Dos frases totalmente distintas que designan cosas totalmente opuestas. Una hace referencia a lo aburrido, tostón o simplemente "coñazo" que resulta algo mientras que la otra indica que ese algo es la leche, es genial y mola un montón, por supuesto. Empleamos continuamente lenguaje machista en todo. Sin darnos cuenta. Involuntariamente, pero así es.
Definición de guarra, cerda , zorra o alguna de sus múltiples variantes: Mujer que disfruta con más de un hombre, juntos o separados y teniendo o no algo que tener. Eso es la definición más acertada entendida por la mayoría de la gente, llamémosle muchedumbre. Sin embargo, la definición de guarro , cerdo o zorro no está tan claro. De hecho, ¡esas palabras casi no se sienten! Bien, analicemos todo paso a paso. Una guarra es alguien despectivo a la que, mejor no tener cerca a menos que no necesites sexo. No son de fiar. No está bien ser una guarra. Todo el mundo te mira mal. No haces lo que la sociedad espera...sólo lo que tu cuerpo te pide. Te diviertes, ¿tan mal haces?
A cualquier persona que le preguntéis que qué piensa de un chico que "disfruta con más de una mujer, juntas o por separado" seguramente contestará: "Buah, vive la vida. Hace bien, mientras le dejen. Es un machote. Ojalá tuviera yo su suerte". NUNCA y repito,nunca diría que es un cerdo si es un hombre quien lo está diciendo. Todo lo contrario. Podéis comprobarlo cuando queráis. Las opiniones de las chicas en ese campo están más abiertas y son más diversas. De normal, supongo que pensarían que son unos cerdos porque una chica con las mismas cualidades lo es, entonces ¿por qué no ellos también? Por otro lado, en lugar de creer que todo el mundo somos unos cerdos puede que fuera más ingenioso pensar en que hay gente algo más liberal y gente algo más reservada. La verdad es que todos son puntos de vista. Percepción humana. Subjetividad y punto para diferentes ideas y creencias.
Ahora bien, ¿por qué ellos son unos campeones y nosotras, que hacemos lo mismo, unas guarras? Eso ya no es tan subjetivo cuando es lo que piensa la gran masa de gente. Bueno, supongo que será la gente que tiene poquita cabeza para pensar y se dedica a copiar y pegar en su cerebro las ideas de unos cuantos. En fin, nunca lo entenderé. Comportamiento machista. Actitud machista. Sociedad machista. Muy bonito todo.
"¡Qué coñazo!" y "Esto es la polla". Dos frases totalmente distintas que designan cosas totalmente opuestas. Una hace referencia a lo aburrido, tostón o simplemente "coñazo" que resulta algo mientras que la otra indica que ese algo es la leche, es genial y mola un montón, por supuesto. Empleamos continuamente lenguaje machista en todo. Sin darnos cuenta. Involuntariamente, pero así es.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Defectos, fieles a los humanos
¿Nunca habéis pensando en algo que creyerais imposible conseguir y luego, intentándolo y con un poco de esfuerzo, conseguirlo? El ser humano por inercia propia tiende a decir "no" como primera respuesta. No se complica más la vida. Es así de sencillo y muchas veces lo dice porque sí, es decir, sin motivos explicables. Debe ser porque será lo más cómodo de usar... De esta misma manera, tendemos a desconfiar de nosotros mismos como primera opción. El "yo no puedo hacer esto" se convierte en el primer plato. Inseguridad en uno mismo. Característica y defecto, desde mi punto de vista, más abundante en la especie humana. Pero ¿por qué?. Se supone que es algo "malo" y que , en teoría, la gente tendría que luchar por no tenerlo, ¿no es así?. Sin embargo, es algo que nos caracteriza y nos define a la mayoría. Yo aún estoy persiguiendo la forma de vencer esa inseguridad, esa duda que me hace pensar que yo no puedo hacer las cosas bien, esos miedos...
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