viernes, 26 de octubre de 2012

Y por una vez...

Es increíble con la facilidad con la que se va todo a la mierda. Realmente, es asombroso, pero gran parte de las veces, no se puede optar por otra solución más factible. Mandarlo todo a tomar por saco, quitarte un peso de encima, deshacerte de quebraderos de cabeza muchas veces con el mínimo sentido posible, ser libre... También es maravillosa la sensación que se te queda en el cuerpo después de hacerlo. No es de personas malas, tampoco de gente fría o pasota. Quizá todo el mundo tenga un intervalo de confianza, y, sobrepasado éste, llegar a tocar unos límites que pueden acarrear consecuencias un tanto desastrosas como puede ser mandar al mundo a la mierda. Parcial o totalmente, eso depende del grado de manipulación de narices que se haya llevado a cabo.
Todas las personas tienen ese límite, unas antes y otras después, como es obvio; pero tarde o temprano todos llegamos. Y de una manera u otra, seguido de una serie de consecuencias que, en mayor o menor medida, afectan al resto.
Muchas veces, nos arrepentimos después de que se produzca esta liberación de odio hacia el mundo, que en cierta parte, se lo merece. En cualquier caso, siempre se puede retroceder, o al menos, intentarlo. Que nos dejen o no ya no es sólo cosa nuestra. Si no te dejan, pues bueno, para la siguiente ya has aprendido una cosa más y deberás mirar con más ojo. Aunque pensándolo bien, siempre se debe mirar con detalle a qué personas sí y a cuáles no exponerlas a los efectos y de qué manera. No todo el mundo se merece tu ira, amargura y malas caras porque a ti te vaya mal. NO. No se puede actuar por actuar y sin pensar... para algo digo yo que tendremos la cabeza además de para ponernos flores estúpidas en el pelo. Siempre reaccionar con quien procede, no vayamos a meter la pata.
A unas malas, cuando en ningún caso puedes mandarlo todo a tomar por culo por dependecia, conciencia o etc etc, vienen muy bien los sacos de boxeo. En el caso de padecer su ausencia, puedes tirarte de los pelos o darte cabezazos contra la pared. Ambas suelen ser muy efectivas.

lunes, 22 de octubre de 2012

Mi último recuerdo

Tengo guardados en un tarrito apartado, los momentos que jamas vivimos. Las caricias y besos que, sin quererlo, iban y venían en silencio y al parecer, mucho hablar, pero poco demostraste querer. Aquellos instantes que quise que fueran de los dos y, que, siempre eran lo que nos separaba. La línea invisible y tensa por la que caminábamos de la mano, cayéndonos a cada instante. Todo era igual excepto la fuerza con la que aprendíamos a levantarnos. Cada vez que tropezábamos, vacilábamos o , simplemente, jugábamos, caíamos y nos hacíamos daño. El daño era más a medida que mi calendario se quedaba sin hojas. Entonces, un día decidimos fijarnos bien en los detalles. Asimilar por qué lo hacíamos mal... porque siempre resbalaba uno e íbamos los dos de cabeza al suelo. Conseguimos no caernos al suelo y si caía uno, que, al menos, no fuésemos los dos. Si podía salvarse uno, bien salvado está. No hay necesidad de que se mueran dos personas si puede evitarse. Decidimos soltarnos la mano, así pues, cuando a él le apetecía correr imprudentemente y caía, ya no lo hacía yo; y cuando a mí me daba por bailar sobre un pie, él no tenía por qué seguir mi ritmo. Por último y no menos importante, tiene cosidos algunos adornos. Tal vez, algún que otro bostezo que escapaba de mi boca cada noche eterna en la que lo único que buscaba era saber de ti. Los silencios que has creado y mantenido con la enorme sorpresa de un adiós son el reborde del cierre.
Mientras me pierdo entre las sábanas y la oscura noche, en el limbo entre la pena y la soberbia, recuerdo con sutileza lo que nunca llegué a decir, lo que siempre quise contar y lo que solía soñar mientras te imaginaba. Aquellas palabras que no quisieron volar, sin saber bien el porqué. Dejamos todo un mundo a mitad de camino. Un mundo que jamás volverá y que terminará donde acaba todo, en ninguna parte. Pero se va, como todo. No pretendo que espere nada por mí, pero no estaría de más que el tiempo tuviera una serie de pestañitas que indicaran por dónde va nuestro tiempo. Todo ello empapado con algunas gotas de cariño, ternura o incluso amor.
Acompañando al tarrito, en alguna nota inocente y descuidada, se pueden ver contados uno por uno todos los días que el tiempo no me dejó estar junto a ti; y además, en cada día preciso está remarcado el acontecimiento que quisimos vivir en cualquier lugar.
Noche tras noche, le regalo algún que otro beso más al tarrito y mi último pensamiento antes de dormir.

domingo, 21 de octubre de 2012

Colgando de nubes

Con ganas prácticamente de colgarme por los pies de la ventana y sentir el suave viento acariciando mi cara, arrancando sigilosamente alguna lágrima. Estar donde nadie ha estado jamás. Por una parte ver las dulces nubecitas mecerse sobre mi cabeza, atrapando pensamientos, muchos de los cuales sin sentido, y que caminan por la enorme vagancia de mi mente en tiempos revueltos. Y bajar la mirada y encontrarme con nueve pisos por debajo de mí. Así que más valdría que no me fallaran las piernas, al menos, no esta vez. Si no viviera tan arriba, seguro que no quedaba con ganas de hacerlo. Sería maravilloso despojarte de cualquier tipo de responsabilidad, idea, culpabilidad, sentimiento, arrepentimiento; tener alas para poder surcar los cielos, los siete mares y si se tercia también, el universo entero, recorriendo estrella tras estrella y galaxia tras galaxia. A día de hoy, vivimos en un mundo en el que no podemos permitirnos nuestros sueños, nuestro ideales, sacarlos a pasear a la mínima de cambio o al menos, no deberíamos. Por eso mismo, mi consejo es que echéis a volar siempre que queráis y que el mundo no os diga jamás lo contrario. Y si os para los pies, no os preocupéis, os saldrán alas para volar...
Es fantástico  notar cómo se desvanecen aquellos problemas tan negros y que tan poco te dejaban dormir. Ahora eso ya da igual, de hecho, si te paras a pensarlo te darás cuenta de que es lo que menos importa. Sabio quien dijo alguna vez que a los grandes problemas, grandes soluciones. Hoja por hoja y paso a paso, olvidas quién , cómo, cuándo, dónde fue la última vez que alguien te hizo daño, que alguien quiso hacerlo, de las anteriores veces que lo hicieron, o de las que lo intentaron hacerlo. El tiempo pasa y sabes que lo que realmente merece la pena, son aquellas cosas a las que menos damos importancia muchas veces.

martes, 16 de octubre de 2012

Llamando a la Tierra

¿Por qué ya no aparece gente que llame la atención? Al menos, no la mía. En ningún lado, sea el que sea,  de los miles de millones que hay... es muy triste mi vida. Ya no soy capaz de hablar con nadie y que él mismo sea capaz de coordinar su cerebro a la vez que lo asocia con sus dedos para escribir algo coherente, inteligente y por tanto, interesante. Todo esto mezclado con un lenguaje medianamente correcto, sería lo ideal. ¿Queda alguien en la Tierra que reúna, al menos, estás dos cualidades? ¿Tanto pedir es? Parece ser que sí. Ni se te ocurra decirles que "camión" lleva tilde en la "o" si no quieres que te tachen de "friki". Por no ser como ellos, o más simplemente, por no pensar como ellos ya es razón sufiente para sentirte rara.
Sería mejor que me volviera como ellos. No habría problemas ni comeduras de cabeza en ningún sentido. No tendría mucho sentido mi forma de ser, sería tan sencilla y simple como la del resto. Despreocupada, poco observadora, pasota, nada de exigente... inútil y normal. No quiero. Ya no encuentro a nadie que sea capaz de llamar mi atención tan sólo un poquitín. ¿Qué ocurre? No les puedo echar la culpa a todos ellos. Sé que el problema está en mí, soy yo. No me conformo con nada. No quiero nada si no es lo que preciso. Y eso, no existe.
Entonces, ¿cuál será mi destino?
Terminaré por cambiarme de planeta, ya que cambiando de libro no consigo nada. Distinta esencia, pero en el fondo, todo es la misma basura.

Aún no ha terminado

Llevo ya dos noches sin dormir. Llevo más de dos días sin salir. ¿Por qué no llamas? La vida es algo más que pelear. Así nunca se llega a un buen final.
Parece que ya todo terminó. Parece que sin más dijiste adiós. No entiendo nada. Si ayer nos volvía locos la pasión... Si ayer gozamos juntos el amor.
"Y es que yo empiezo a estar harto de continuar, de ver cómo esas historias te hacen dudar".
 No dudes más. Que estando juntos, la vida un sueño será. Haremos cosas prohibidas que a gloria sabrán. Y entenderás, que ahora tú y yo... volvemos al amor.
...Y es que yo a ti no te pierdo sin razón...
Deseo que regreses para hablar. Deseo que volvamos a empezar. No te das cuenta que te lo estoy pidiendo por favor. No tengo yo la culpa de un error.