Lo has olvidado, la vida crece entre los matices. Se esconden siempre en lo que no dices para hacerse de rogar.
Algo tan subjetivo como puede ser una idea o un sentimiento que le dé tanto color al día a día. Es increíble. Unas veces pueden hacerte llorar, otras reír, otras llorar de la risa y otras reír por no llorar. Pero siempre siempre, y pese a que sean buenos o malos, es lo que hace ser a la vida tan especial y propia como es, personal e intrasferible de cada uno. Qué sería de la vida sin esos matices que la hacen tan peculiar. Todo está lleno de pequeños detallitos que hacen que cada día sea único y distinto a todos los demás. Un gesto amable o una caricia en la espalda pueden pasar desapercibidos para muchos.
Sin duda, yo no me quedaría con las ganas de dar las gracias...
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